El sello del nuevo sexenio

Jueves 27 de diciembre de 2018.- De manera incierta, con errores, y ahora con el sospechoso accidente aéreo que costó la vida a la gobernadora del estado de Puebla, Martha Érika Alonso y a su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, avanza en su primer mes la llamada “Cuarta Transformación de la vida pública de México”, que prometiera impulsar el presidente Andrés Manuel López Obrador desde su campaña electoral, pero que hasta el momento continua invisible pese el llamado que le hiciera ayer a su gabinete y a los “superdelegados” a trabajar “más duro”.

En la última reunión del año con sus colaboradores más cercanos, el tabasqueño les pidió empezar a hacer realidad los programas e infraestructura planteados en su campaña y los conminó a actuar “de manera humilde, sencilla, que no se mareen y que no actúen de manera prepotente frente a los reclamos de la ciudadanía”.

Ese llamado se explica porque el sello de la nueva administración hasta el momento ha sido la incertidumbre, misma que empezó a germinar desde la noche del 1 de julio, después de que se conocieran los primeros resultados de la llamada elección “más grande e importante en la historia de México”, cuando en sus dos primeros discursos ya como virtual sucesor de Enrique Peña Nieto, el tabasqueño prometió “el oro y el moro”, pero sin decir cómo, cuándo y de dónde saldrían los recursos para cumplir tan abundantes ofrecimientos.

No ha transcurrido siquiera un mes del nuevo sexenio y como es del dominio público, son ya varios los problemas que se ciernen sobre un gobierno a todas luces desorganizado y propenso a cometer errores que afectan a miles de trabajadores e impactan en las finanzas nacionales. Los despidos del personal del SAT, recientemente, y la cancelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco, entre otros ejemplos, alimentan ese futuro incierto.

Ahora el nuevo, apremiante tema a resolver para la administración federal, es el accidente de helicóptero en el que perdieron la vida Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle –la gobernadora estatal poblana y su esposo el senador de la República respectivamente- ocurrido el pasado lunes y que sumado a declaraciones imprudentes e incendiarias de varios actores políticos, despertó sospechas de “magnicidio”.

La conformación del dudoso panorama venidero también corre a cargo del Congreso de la Unión, cuya mayoría en manos de los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional, en sitio, empujaron un Presupuesto de Egresos como nunca antes se había visto y cuyas principales características son la redistribución y el recorte de recursos que en muchos sectores provocaron enojo.

Qué decir del Poder Judicial, donde tres de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación serán obligados a recibir 500 mil pesos menos –para acoplarse al ingreso que tenían en 2009- luego de que se les negara su monto propuesto de 4 millones 688 mil pesos netos al año para quedar en 4 millones 169 mil, lo que ya muchos traducen en un claro y abierto enfrentamiento entre los Poderes de la Unión.

¡Vaya!, que frentes y problemas sobran: la derogación de la reforma educativa; la hasta enero pospuesta aprobación de la Guardia Nacional; el Tren Maya con anuencia de la madre tierra; economía; migración, inseguridad y un cúmulo de reformas legislativas en puerta que sólo aguardan su turno para irrumpir en la escena nacional y provocar desasosiego.

Parece ser la incertidumbre, pues, el signo del nuevo sexenio, la misma que se derrama hasta las secretarias de Estado, cuyos titulares deben pedir permiso para tocar temas sensibles, evitar equivocarse y luego tener que retractarse, como algunos lo han hecho, y que es ya característico del nuevo Gobierno.

En la opinión de Leonardo Ramírez.

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