2018: el año del cambio

Domingo 30 de diciembre de 2018.- Vamos a decirnos la verdad, muchas personas se sienten traicionadas por la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República.

Votaron por él esperando un cambio y pues sí, hubo un cambio: se quedaron sin trabajo y les avisaron de un día para otro en plena temporada de fiestas decembrinas.

¿Y todo para qué? Para que hubiera dinero para entregárselo a los que no trabajan o incluso para los que no son mexicanos y andan por acá porque no los quisieron recibir en Estados Unidos.

Eran personas honestas, productivas, cabezas de familia. Todo el mundo habla de aviadores y de gente corrupta pero, sinceramente, los que se están quedando sin empleo no son precisamente ellos.

Lo mismo pasa con un montón de hombres y de mujeres que integran el sector cultural. Desde los más afamados actores y cantantes hasta los más humildes becarios y trabajadores de museos y casas de la cultura.

Como usted recordará, nadie como ellos para promover a AMLO desde 2006.

Lo acompañaron cuando cerró las calles, grabaron videos y aprovecharon su posición de figuras públicas para alimentar el mito.

¿Y cuál fue la respuesta del nuevo Presidente? Menos presupuesto para la cultura, incluso menos que Enrique Peña Nieto, muchísimo menos que Felipe Calderón.

¿Se imagina usted cómo se sienten todos estos personajes maravillosos, particularmente sensibles?

Es una decepción que no termina nunca. Tantos años de lucha para acabar peor, para tener menos recursos.

Y sí, los discursos siguen siendo los mismos: había mucha corrupción en el ambiente.

La bronca es que los afectados no son los escritores corruptos, no son los actores manchados por el dinero ilícito, son los que pelearon hombro con hombro con AMLO.

Bueno, hasta las calles de Ciudad de México de las que tantas personas se quejaban durante la administración de Miguel Ángel Mancera por el tema de que eran intransitables por las remodelaciones ahora son intransitables pero por la súbita aparición de vendedores ambulantes.

Una vez más, después de varias administraciones, ya no se puede caminar por los mejores lugares del Centro Histórico de la capital del país y una inmensa cantidad de comercios formales que votaron por Morena está igual que los despedidos, igual que los intelectuales. ¡En shock!

¿Qué se hace en estos casos? ¿A quién se acude? Estos gobernantes que tenemos ahora era la última esperanza de millones de mexicanos que asumían que los señores del PRI, del PAN y del PRD eran los villanos de la historia.

¿Qué queda más allá de Morena? ¿Qué queda más allá de Andrés Manuel López Obrador? ¿Cuál es el partido del futuro? ¿Quién es el líder que se encargará de corregir esto?

No hay. La gente que tenemos actualmente en el poder es algo así como el principio y el fin, y hay tanto rencor en el ambiente que no se puede decir nada.

Cualquier intento de crítica es aniquilado con argumentos de lo más corrientes, agresivos. Como que nadie quiere oír, como que nadie quiere ver.

Es decepción. Es traición. Es la peor manera de terminar un año en el que tantos mexicanos pidieron, de una manera tan contundente, un cambio que está llegando, sí, pero hacia el desempleo y el empobrecimiento colectivo. ¿O usted qué opina?

En la opinión de Álvaro Cueva.

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