La cuarta transformación: un mes y contando

Lunes 31 de diciembre de 2018.- Cierto, un mes es muy poco tiempo para empezar a notar los grandes cambios que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando estaba en campaña.

Sin embargo, por todo lo ofrecido, López Obrador y todo su gobierno están desde el primer minuto del 1 de diciembre bajo la presión de sus votantes y no votantes.

Eso no lo debe olvidar el Jefe del Ejecutivo y debe empezar a dar resultados de manera rápida, aunque, en este breve tiempo en el poder, López Obrador se ha dado cuenta que no todo lo que ofreció se puede cumplir, al menos, no de la manera en que él quisiera.

Así, aunque el presidente ya logró frenar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM) en Texcoco, aún queda pendiente por solucionar el pago millonario a los inversionistas y contratistas.

La reducción de los altos salarios de los funcionarios es otro tema que ha escalado tanto que se ha convertido en una confrontación abierta entre el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo. Y, aunque en el Presupuesto de Egresos ya esta contemplada una reducción considerable de recursos al Poder Judicial, es evidente que ni los magistrados ni los jueces van a quedarse con los brazos cruzados a la hora de perder sus altos honorarios. Esa es otra batalla que López Obrador ha abierto y debe cerrar lo más pronto posible para no crear un ambiente de crisis política.

También, el Presupuesto de Egresos de la Federación no la vio tan fácil como se esperaba, pues tanto la UNAM como los sectores culturales, y los campesinos –quienes tomaron por tres días las instalaciones del Congreso de la Unión con el fin de que les reasignaran más recursos- lograron que el Presupuesto de López Obrador no pasara fast track y lograra reasignaciones en los recursos.

Otro problema que tendrá que enfrentar López Obrador son los reclamos por los despidos injustificados en diversas dependencias públicas, como el caso del SAT, donde los ahora ex empleados han manifestado de manera abierta que la pérdida de sus empleos de debió al programa de austeridad republicana que impulsa el nuevo presidente.

Además, en este primer mes, el gobierno de AMLO ya se enfrentó a su primera gran crisis de credibilidad. El trágico accidente en el que murió la gobernadora de Puebla y su esposo, el ex gobernador y senador, Rafael Moreno Valle, y todas las suspicacias que generó se convirtieron en la prueba de fuego del joven gobierno.

En este lamentable accidente – en el que se desplomo el helicóptero en el que viajaban los destacados políticos panistas – el gobierno de AMLO deberá mostrar qué tan transparente y qué tan eficiente es para no cargar con los estigmas que tanto crítico en las administraciones pasadas.

El gobierno de López Obrador y de su fuerza Morena apenas inicia y, aunque es cierto que es muy difícil que en un sexenio se acabe con la profunda desigualdad social, la corrupción, impunidad, violencia e inseguridad que lamentablemente sofocan al país, es real que a este gobierno de izquierda se le exigirá más que a las administraciones pasadas.

Una cosa debe tener clara el presidente Andrés Manuel López Obrador, el riesgo de prometer demasiado es que se debe cumplir demasiado.

Angélica Luciano

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