Crossfit, ¿aguantaras?

Martes 29 de enero de 2019.- Dieciocho, diecinueve, veinte… y durante un momento te quedas tirado en el suelo como un amasijo de sudor rebozado en polvo de magnesio. No hay tregua, porque después de las veinte flexiones tienes que correr 400 metros, y te sorprendes pensando: “¡Qué bien! Así mientras corro podré recuperar un poco el aliento”. No importa cuántas flexiones puedas hacer, porque hoy vas a hacer más de cien. No serán todas seguidas, sino de veinte en veinte, y entre medias tendrás que hacer dominadas, sentadillas, subir por una cuerda o correr sujetando una pesa rusa de 20 kilos por encima de la cabeza. Todo esto sin parar, durante 20 o 30 minutos que serán los más largos de tu vida. Al final te sentirás como si te hubiera pasado por encima un autobús pero, por algún motivo, al día siguiente, volverás a por más.

Esto es CrossFit, una mezcla patentada de halterofilia, gimnasia deportiva, intervalos de alta intensidad y algo que solo puede describirse como el entrenamiento de los marines. El CrossFit está revolucionando el mundo del deporte, levantando polémicas y ganando seguidores que sudan con un fervor casi religioso. Es el entrenamiento perfecto para el apocalipsis zombi. Cualquiera de nosotros podría coger un bate de béisbol y descalabrar a un muerto viviente en caso de emergencia. Pero ¿y si son cien zombis? Cuando se te canse el brazo, serás su merienda. Ahí el CrossFit presenta una clara ventaja.

Las sesiones de CrossFit suelen durar una hora y se estructuran siempre igual: unos minutos de calentamiento o flexibilidad, una segunda parte dedicada a la técnica de los levantamientos y la progresión en la fuerza, y el gran final del WOD (‘Workout Of the Day’), que es como se llaman estos circuitos brutales que combinan diferentes ejercicios sin parar y que cierran cada sesión. Los WOD más infames tienen nombre propio, como los huracanes: Elisabeth, Fran, Diane, Grace. Cindy, por ejemplo, consiste en un circuito de 5 dominadas, 10 flexiones y 15 sentadillas repetido tantas veces como sea posible durante veinte minutos. Cada día es un WOD distinto y no se conoce con antelación.

La empresa CrossFit Inc., fundada en el año 2000, cuenta con más de 13.000 gimnasios afiliados en todo el mundo, que tienen que pagar por el uso de la marca y la certificación. Factura más de 100 millones de dólares anualmente, aunque se estima que la marca CrossFit en total mueve más de 4.000 millones. El creador de la idea, el entrenador Greg Glassman, se dio cuenta de que los diferentes deportes buscaban potenciar una habilidad en concreto: fuerza, velocidad, flexibilidad, potencia, resistencia, capacidad cardiovascular, coordinación o agilidad. Un levantador de pesas no podía competir, pues, con un ciclista. ¿O sí?

Glassman decidió que la solución para llegar a una forma óptima era entrenar todas esas aptitudes a la vez, tomando ejercicios de diferentes disciplinas. En CrossFit se practica el levantamiento de arrancada y en dos tiempos, como en halterofilia olímpica, pero también se usan las kettlebell o pesas rusas (una especie de bala de cañón de hierro con asa), se voltean ruedas de tractor, se suben cuerdas, se empujan trineos cargados, hay que correr medias distancias con y sin carga, y por encima de todo, se hacen burpees, muchos burpees. Este ejercicio se usó en la Segunda Guerra Mundial para medir el estado de forma de los soldados, y es tan agotador que hay camisetas que rezan: “Los burpees también te odian a ti”.

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