Andador peatonal del Paseo Bravo, con baja afluencia de transeúntes

Miércoles 30 de enero de 2019.- Sobre la 11 Poniente y 11 Sur se encuentra estacionado un trascabo que impide el paso a los vehículos, mientras unos trabajadores realizan el pintado de las rayas blancas que marca el paso peatonal. En el otro extremo de la calle unos contenedores de cemento hacen lo propio sobre la 13 Sur, lo que es aprovechado por una unidad móvil del Sistema de Agua de Puebla para mantenerse estacionada sobre toda la vialidad para ofrecer el servicio de pago.

Empezamos el recorrido por el andador peatonal sobre la 13 Sur, pomposamente llamada por las autoridades como ramblas, mismas que se encuentran semivacías. A lo lejos se puede observar a un grupo de estudiantes que charlan animadamente. Uno de ellos después de un rato se sienta sobre uno de los fantasmas metálicos que permiten el paso al estacionamiento de una institución escolar.

Cerca de ellos está ubicada una banca, forrada con cartón y plástico, por lo que evitan ocuparla.

Metros adelante una pareja camina tomada de la mano. Ella se acerca y le habla melosa cerca del oído. Él sólo sonríe y le da un beso.

Después de unos pasos ambos miran una banca, pero está envuelta con un plástico negro, por lo que siguen su trayectoria y, tras cubrir unos metros, se sientan sobre una jardinera localizada sobre el camellón. Ahí él estira el brazo y le da un suave abrazo.

Cerca de la avenida Juárez están una chica, en cuya espalda carga una amplia mochila, y un joven, quien porta un estuche en cuyo interior al parecer hay una flauta o un instrumento de viento.

Mientras hablan los envuelve el sonido de diversas notas.

Siguiendo la ruta, sobre la 5 Oriente hay un señor de la tercera edad sentado sobre la única banca disponible. Voltea a uno y otro lado, hasta que su mirada se posa sobre un negocio cercano donde se expenden diversos antojitos.

Luego de avanzar hasta la avenida Reforma, regresamos sobre nuestros pasos.

Afuera de un negocio está un hombre de pie. En la mano tiene un cigarrillo que nervioso lo mueve entre sus dedos. Nos acercamos a charlar.

El señor José tiene un negocio sobre la 13 Sur, pide que se omita el giro que atiende, pues asegura que durante el desarrollo de las obras tuvo algunos “roces” con las autoridades, pues consideró, y ahora dijo que lo comprueba, que estuvo mal planeada y es inservible.

“Mire la gente ni camina por aquí. Todos prefieren pasar por la once o por el Paseo Bravo. La verdad fue una pendejada esta obra. Nos dio en la torre y nuestras ventas se cayeron”.

Añadió que además de costosa, el diseño para él está feo.

Cuestiona que en el Paseo Bravo se permita la venta de gorditas y tacos, pues ensucian el entorno.

“Mire los locales que hicieron, están vacíos. Vaya y vea el piso donde están las fritangueras, está todo sucio”.

Fuente Milenio Puebla

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