“Malintzin fue una mediadora cultural y una negociadora política muy hábil”

Jueves 11 de abril de 2019.- “Malintzin fue una mediadora cultural en toda la extensión de la palabra y una negociadora política muy hábil ya que en muchas ocasiones actuó sola”, comentó ayer la investigadora Berenice Alcántara durante el coloquio 1519 Encuentro de dos mundos. Homenaje a Miguel León-Portilla celebrado en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

En el día a día, añadió la historiadora, Marina o Malintzin fue quien indicó a los españoles con qué pueblos aliarse, consiguió la gran mayoría de las alianzas con muchos pueblos indígenas comenzando por Cempoala y en particular, con Tlaxcala; buscó alimento para las huestes españolas e inquirió dónde podría encontrarse oro.

“Gracias a su inteligencia, conocimientos del arte de la palabra y del tecpilatolli (el habla elegante y rebuscada por los nobles nahuas) Marina fue capaz de controlar las diferencias culturales de los españoles y muchos pueblos mesoamericanos, consiguiendo que varios señores locales se percataran de que tenían los mismos intereses que los recién llegados”, precisó Alcántara.

Marina no fue la única mujer que se unió a la expedición de México-Tenochtitlan hace 500 años, hubo otras mujeres como Doña Luisa, hija de Xicoténcatl y esposa de Pedro de Alvarado, considerado la mano derecha de Hernán Cortés.

“Ambas intervinieron en las reuniones entre los capitanes españoles y generales indígenas en donde se planeaban las acciones militares”, destacó.

La académica señaló que Marina perteneció a los traductores nativos cultos y poliglotas, conocedores de la cultura y costumbres locales que tomaron la decisión de colaborar con los conquistadores.

“Malintzin es el caso más conocido. Fue una mujer que vivió varios años en la esclavitud con los mayas y que a diferencia de Jerónimo de Aguilar (hasta marzo de 1519, el principal traductor de Cortés), conservó esa condición en la que le fue dada como obsequio a Cortés y a sus hombres después del triunfo español en la famosa batalla de Centla, Tabasco”, dijo.

A pesar de que Marina aparece representada en los lienzos del siglo XVI, Cortés la ignoró casi por completo en sus textos y Jerónimo de Aguilar, añadió la experta, “la vilipendió por haberle quitado el trabajo y la gloria póstuma. El cronista Bernal Díaz del Castillo la halagó haciendo de ella una princesa cautiva y liberada”.

Marina, con la intermediación de Jerónimo de Aguilar, comenzó a interpretar para Cortés en 1519 y a diferencia de todos los traductores que la precedieron –indicó Alcántara–, fue capaz de darle al conquistador información estratégica sobre el funcionamiento de la Triple Alianza y los odios que habían acumulado los mexicas porque “los enemigos de Cortés eran los enemigos de Marina”.

INTÉRPRETES ESPAÑOLES. Además de Marina existieron otros traductores, por ejemplo, los españoles que con el paso de los meses aprendieron náhuatl.

“Las fuentes mencionan a Orteguilla, un paje de Cortés que aprendió náhuatl y que luego vivió junto con Moctezuma en su cautiverio; Bernal Díaz del Castillo afirma que Moctezuma solicitó que Orteguilla se quedara a vivir con él”, detalló Berenice Alcántara.

Díaz del Castillo también menciona a Rodrigo de Castañeda, Cervantes el Chocarrero y Juan Pérez de Arteaga, sobre este último la historiadora señaló que “siempre andaba con Marina y Jerónimo de Aguilar aprendiendo la lengua” por lo que lo llamaron Malinche por estar cerca de Marina.

La investigadora de la UNAM explicó que los primeros intérpretes de América fueron nativos raptados y tomados cautivos por los europeos y a quienes más o menos instruyeron al castellano para luego ser obligados a fungir como intermediarios en los grupos locales.

“En el proceso que conocemos como Conquista de México tenemos el famoso caso de Julianillo y Melchorejo, como los apoda Bernal Díaz del Castillo, dos mayas capturados por la expedición de Francisco Hernández de Córdoba en 1517 en las cercanías de Cabo Catoche. Estos mayas fueron llevados a Cuba bautizados y adiestrados en el castellano y después empleados como intérpretes”, precisó.

Ambos acompañaron a Juan de Grijalva en su expedición de 1518 y más tarde, Melchorejo a Hernán Cortés.

“Estos hombres fueron acusados constantemente por los españoles de su poco interés para llevar a cabo las tareas de intermediación con los grupos locales, sobre todo, fueron acosados de su poca lealtad para con los españoles”, destacó Alcántara.

Julianillo, dijo, murió en Cuba, mientras que Melchorejo huyó en cuanto pisó de nuevo tierra firme.

Otro tipo de intérpretes sobre los que habló la investigadora fueron los europeos sobrevivientes a naufragios y que vivieron entre los pueblos locales aprendiendo, por fuerza, las lenguas de locales.

El caso más conocido en la Conquista de México, añadió, es el de Jerónimo de Aguilar (Crónica, 03/11/2019), quien al recibir el llamado de Cortés después de ser esclavo ocho años, se unió a la expedición española. No obstante, la historiadora cuestionó “cómo Aguilar pudo dar a entender a los mayas conceptos como Dios, majestad, sumo pontífice, donación papal”.

NAHUATLATOS. La palabra nahuatlato se empezó a usar de manera común hacia 1536 con la construcción del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, indicó Berenice Alcántara.

“El aprendizaje del castellano y náhuatl se fue profesionalizando, se crearon escuelas que en una primera época eran las mismas escuelas de doctrina que fundaron los religiosos. Éstas eran de primeras letras y ahí se formó un contingente de catequistas que sabían castellano y más o menos leer y escribir porque he de subrayar que los frailes eran escasos”, dijo.

La escuela más famosa, precisó, fue el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco fundado en 1536 por iniciativa franciscana, donde se enseñaba a los hijos de las noblezas indígenas gramática latina y cristianismo.

“Se formaron así los colaboradores de los frailes y especialistas de intérpretes y traductores quienes decían qué elementos del mundo occidental pasaban al mundo indígena”, puntualizó.

A estos profesionales, comentó la historiadora, se les conoció como nahuatlatos independientemente de las lenguas que dominaban tanto a españoles como a indígenas.

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