Para alusiones impersonales

Viernes 12 de abril de 2019.

En las ruedas de prensa de Andrés Manuel López Obrador se han hecho frecuentes las alusiones al periodismo y a los periodistas, pero en ellas, ante el Presidente de la República, ni son todos los que están ni están todos los que son, pues abundan oficiantes en publicaciones y portales que resultan ser patito.

A finales de enero, uno de los concurrentes fue Nino Canún, locutor fogueado en la década de los 80 que alcanzó cierta relevancia televisiva en los 90 con el programa Y usted …, ¿qué opina?, que hacía énfasis en ovnis y fantasmas (una emisión con Jaime Maussán duró más de siete horas). Aunque se mantenía en YouTube, donde tiene el video Con AMLO nos irá a toda madre, fue espectacular su aparición en Palacio Nacional… por bochornosa, pues acudió para decir: “Señor Presidente, gracias a usted regreso a trabajar, gracias a usted, no al pueblo de México, gracias al Presidente de la República”, y aprovechó la ocasión para contar historias inverosímiles de cómo algunos predecesores de López Obrador le pidieron trabajar para ellos, cómo los mandó a volar y cómo en represalia le fue vetada la libertad de expresión. Su intervención consumió 20 minutos y acabó entre abucheos de los reporteros desmañanados.

El viernes de la semana pasada, la conferencia tuvo lugar en la base militar de Zapopan, Jalisco, donde un colado curtido en la genuflexión y en lamer zapatos, hizo este planteamiento: “Señor Presidente, muy buenos días, me da gusto saludarlo. Soy Alejandro de la Peña, director general de En Contexto, Sin Mordaza, Canal 58. Me preocupa en lo personal que muchísimos, muchos, algunos medios de comunicación se dedican a estar mintiendo, difamando y más. Yo a diario me autoflagelo y escucho un noticiero que empieza a las 10:30, donde un señor le dice a otro: ‘Remátala’ o quién sabe qué. O sea, me refiero a que son muchas mentiras. ¿No hay una normatividad para esto…?”. El sujeto se refería al noticiario de un periodista que honra el oficio: Ciro Gómez Leyva.

Antier, un experto en beisbol se voló la barda: el presidente López Obrador, quien al hablar de su carta en que pide al rey de España y al papa disculparse por los crímenes de la Conquista, sugirió la violación de un derecho profesional: “Ayudaría mucho que en aras de la transparencia, que es una regla de la democracia, el Reforma dijera quién le reveló el documento pero, si no quieren, es su derecho mantener la fuente…”. Bueno que lo reconozca por las implicaciones que su demanda tendría en la libertad de expresión y el derecho a la información.

Y finalmente ayer, también en la cotidiana sesión de monólogos y diálogos, la querida periodista Isabel Arvide le reprochó al Presidente que en su gobierno se califique a los periodistas de “los peores de la historia”, y se quejó de no tener acceso ni siquiera con los jefes de prensa…

El asalto… reaparecerá el lunes 22.

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