Azúcares derivadas de la planta de stevia previenen fibrosis en el hígado

Lunes 15 de abril de 2019.- La cirrosis hepática es una enfermedad crónica y terminal del hígado que puede ser secundaria a varias causales, tanto infecciosas, metabólicas, autoinmunes o genéticas. El hígado cirrótico presenta grados variables de daño celular, con depósitos de tejido fibroso, pérdida de su arquitectura normal, que deriva en un funcionamiento anormal. En México es un grave problema de salud pública, siendo la tercera causa de muerte en hombres y séptima en mujeres.

Esta enfermedad es la consecuencia de una fibrosis hepática, la cual se genera de un daño crónico de cualquier etiología y se caracteriza por una acumulación excesiva de la matriz extracelular.

Las hojas de Stevia rebaudiana Bertoni funcionan como sustituto de azúcar para alimentos y bebidas, poseen propiedades antiinflamatorias, anti fibrogénicas y antioxidantes que ayudan a proteger el hígado de enfermedades hepáticas, tales como la cirrosis.

Un estudio in vivo realizado en el Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), por Sael Casas Grajales, egresado del doctorado de ese departamento, demostró que los compuestos esteviósido y rebaudiósido A inhiben la activación de las células estelares hepáticas, las cuales están directamente relacionadas con el desarrollo de la fibrosis en el hígado.

“Estas observaciones son consistentes con nuestros resultados en experimentos realizados in vitro utilizando células de hígado, donde estos compuestos también previenen la promoción de las vías pro fibrogénicas y proinflamatorias”, mencionó el egresado del Cinvestav.

Por otro lado, el esteviósido y el rebaudiósido A son glucósidos naturales libres de calorías, se ha propuesto utilizarlos como sustitutos del azúcar, ya que son de 200 a 450 veces más dulces que la sacarosa. El interés en estos compuestos es que se tienen reportes de que ejercen varios efectos farmacológicos benéficos, incluyendo estimulación de la secreción de insulina, como antioxidantes, antiinflamatorios, antihipertensivos, entre otros.

Sael Casas aseguró que esta investigación también les dio la oportunidad de visualizar el mecanismo de acción que tiene estos compuestos en los procesos pro-inflamatorios, oxidantes y pro-fibrogénicos. “Descubrimos que principalmente el efecto anti-inflamatorio se da a través de inhibir la vía de respuesta promovida por el factor nuclear NF ‐ κB, encargado de la expresión de proteínas inflamatorias y que la actividad antioxidante, se asocia a la regulación de la vía del factor nuclear Nrf2, encargada de expresar proteínas antioxidantes”, refirió.

La disminución del sistema antioxidante es una característica importante de la lesión hepática que conduce a aumentos en el estrés oxidante desencadenando un proceso de destrucción celular, que conlleva al inicio del proceso inflamatorio y posterior activación de las células estelares hepáticas.
Gracias a los resultados obtenidos, Casas Grajales aseguró que se tienen que estudiar si estos compuestos aislados tienen algún efecto nocivo a largo plazo.

“Es necesario caracterizar mejor estos compuestos para obtener una ventana terapéutica más eficientes y ver si en un futuro se pudieran utilizar en la clínica, donde se presenten enfermedades con estrés oxidante y procesos inflamatorios altamente exacerbados, no sólo en caso de cirrosis, sino también poder atender padecimientos como la esteatohepatitis no alcohólica, enfermedad del hígado que se presenta por tener una dieta hipercalórica”, mencionó.

La seguridad del esteviósido y rebaudiósido A han sido evaluadas en varios estudios crónicos y sub crónicos en modelos animales e in vitro, lo cual da un indicativo de que su aplicación en estudios preclínicos y controlados en los podrían proporcionar información y fundamentos para el tratamiento de las enfermedades hepáticas.

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