¿En serio vamos muy bien, requetebién?

Sábado 04 de mayo de 2019

Esa declaración del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, respecto a que la economía “va muy bien, requetebién” debió de haber dejado perplejos a varios sectores de la sociedad pues todas las proyecciones del Banco de México y de calificadoras confirman, que el Producto Interno Bruto en el primer trimestre del año quedó en 0.2 por ciento.

 El jefe del Ejecutivo comparó este decrecimiento con el que hubo en el primer trimestre del sexenio del ex Presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, que fue de 7%, pero la diferencia con éste último es que fue producto de la crisis económica surgida a finales de 1994, conocida como “el error de diciembre”, es decir, no habría punto de comparación porque en este primer trimestre de 2019 no hubo algún tipo de crisis económica.

Este decrecimiento ha sido producto de las medidas aplicadas por este nuevo gobierno en el sentido de que el consumo está contraído, por ejemplo, y de que las inversiones están detenidas, ambas, por la incertidumbre de qué es lo que vendrá. En el caso del consumidor, no le apuesta a contratar algún crédito pues no sabe si el día de mañana se quede sin empleo y no haya forma de pagarlo.

El haber despedido personal de dependencias federales sin la indemnización constitucional correspondiente y el que el sueldo les haya sido disminuidos a quienes hoy continúan laborando en el gobierno, han tenido como consecuencia que las personas no salgan a consumir en los comercios y que hayan modificado sus patrones de consumo y eso afecta a la economía.

En el caso de las inversiones, las empresas están actuando cautelosamente porque no tienen la certidumbre de apostarle a algún proyecto y que después vaya haber alguna cancelación, tal y como sucedió con el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y los costos que ello conlleva. Esta es una de las razones por lo que el país no está creciendo porque cuando no hay inversión en un país, no hay generación de empleos y por ende el crecimiento es nulo.

Y que se diga que el país va a crecer al 4% anual en promedio es solamente un buen deseo, porque no hay visos de que eso pueda suceder y, menos, cuando la Organización para la Cooperación y Desarrollo(OCDE) ajustó el crecimiento del país a la baja para pasar de un 2% a 1.6%. Hasta ahora, el Banco de México refrendó sus perspectivas de crecimiento para el 2019 en 1.5%; para 2020 lo ajusta de 1.90% a 1.77% y para los próximos 10 años el promedio será de 2.2%.

Es por ello que no se ve por dónde el país pueda crecer en los porcentajes que señala el jefe del Ejecutivo pues le está apostando a ello con el Sistema Aeroportuario-que comprende los aeropuertos de Santa Lucía, Ciudad de México y Toluca-, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, que son proyectos de los que hasta ahora no se les ve viabilidad y, menos, cuando en este último se disparó el costo previsto para estudios, de 120 a 970 millones de pesos.

El país debe crecer para generar bienestar en sus ciudadanos, pero no solamente los ajustes que se hacen en el gobierno federal inciden para que no haya crecimiento, sino que también la violencia e inseguridad tienen que ver con eso, pero el decir que las cosas mejorarán en seis meses en estas materias es algo difícil de creer cuando todos los días hay decenas de ejecutados a lo largo y ancho del país, además de que todos aquellos que son víctimas de la delincuencia no organizada.

El pronóstico de crecimiento del país para el primer trimestre de 2019 era el esperado y seguramente el del segundo trimestre será más o menos igual o quizá se acentúe más pues los ciudadanos ya lo están resintiendo en sus bolsillos porque el precio de los combustibles sigue aumentando y ello impacta en los precios de todos los productos.

Y el que los ciudadanos sean cautelosos en no tomar créditos por la incertidumbre de que puedan quedarse sin trabajo está impactando también para que el país no crezca y la economía se encuentre estancada, pero lo que más sorprende es que el no crecimiento de este trimestre se compare con un trimestre como fue el del Zedillo cuando ocurrió una de las peores crisis económicas de las que se tenga memoria.

Quizá López Obrador como cualquiera de sus antecesores difícilmente podría aceptar que la economía no está bien, pero es él, quién junto con su equipo económico quienes deberían de velar porque al país le vaya bien, pero eso de decir que “vamos muy bien, requetebién” habría que analizarlo profundamente.

Opinión – Benito Gaytán

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*