Urge enderezar el camino

Sábado 08 de junio de 2019.- Una vez más, las calificadoras Fitch Ratings y Moody’s bajaron la calificación de deuda a México y, otra vez, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, las descalifica. Es un juego de vencidas donde si aquellas bajan calificación, el jefe del Ejecutivo dice que la metodología que utilizan es de hace tres décadas cuando existía el periodo neoliberal, por lo que sostiene que el país va a crecer porque se acabó la corrupción y se puso fin al neoliberalismo.

La realidad es que el país se encuentra en un bache económico y, por más que todos los días en las conferencias mañaneras se repita una y mil veces que la economía va bien-ya no requetebién- no se podrá convencer a los inversionistas y calificadoras de que México va viento en popa. La baja de la calificación es por la política económica que este nuevo gobierno ha instrumentado.

El desempleo sigue aumentando; la confianza del consumidor va a la baja; que los inversionistas actúen prudentemente por la incertidumbre que tienen de que, si invierten hoy, quizá mañana les cancelen las obras y si a eso se agrega que el gobierno está haciendo todo lo que sea posible para rescatar a Pemex de la situación financiera en la que se encuentra, entonces la economía no va bien, como dicen en Palacio Nacional.

Es claro que ningún Presidente aceptaría que la economía de su país no va bien, por la mala señal que enviaría a los mercados, pero no se necesita de eso cuando las decisiones que se han estado tomando en materia económica, hablan por sí mismas. Mientras no se generen empleos, se recorten recursos y se piense que regalar dinero es la solución para que el país salga adelante, la crisis en la que hoy se encuentra el país se ira profundizando cada vez más.

Y el problema se agudizará cuando ya no haya de dónde recortar más dinero para regalar y será ahí cuando quizá sea muy tarde para tratar de enderezar el camino, cuando hoy todavía se está a tiempo de poder rectificar y que las cosas mejoren, pero por lo que se ve, no hay margen ni voluntad para poder hacerlo porque recursos hay. El problema es que se están destinando a proyectos que no serán negocio como el aeropuerto de Santa Lucía, el beisbol, el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas, por mencionar los que van hasta ahora, más los que se acumulen.

El recorte que está aplicando la Secretaría de Hacienda de cientos de miles de millones de pesos para destinarlos a los programas sociales de López Obrador está teniendo consecuencias en varios sectores como son salud, educación, ciencia y tecnología, deporte, cultura, por mencionar algunos. De por sí, el país tenía retrasos en años en esos sectores comparado con otros países, lo que ahora se profundizarán más.

Al deportista, al médico o al estudiante que antes recibía cinco mil pesos de beca y que le recortaron el monto a la mitad y ahora recibirán dos mil quinientos, está provocando descontento y, con toda la razón, pues el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” no es más que regalar el dinero a quienes no estudian ni trabajan y recibirán 3,600 pesos al mes, es decir ganarán más que aquellos que sí tienen preparación.

La lógica que utiliza el gobierno para eso es que son jóvenes que pueden ser seducidos por el crimen organizado para reclutarlos a sus filas y que con capacitarlos y darles una beca van a ir por el camino del bien, algo que se antoja complicado cuando todos los días se les ve delinquiendo y seguramente ganarán más de 3,600 pesos.

La política del gobierno establecida en este sexenio de la prueba-error le está costando mucho dinero porque en la administración pública había trabajadores comprometidos por sacar el país adelante pero que de la noche a la mañana fueron despedidos con el pretexto de generar ahorros y eso ha provocado una parálisis gubernamental.

Quienes han llegado a ocupar esos cargos vacantes, han tomado decisiones que han afectado a la economía por su desconocimiento porque al no conocer los entramados con los que se manejan las dependencias, prefirieron hacer recortes en los presupuestos a diestra y siniestra.

López Obrador está a tiempo de enderezar el camino, pero si continúa por el mismo, las consecuencias de las malas decisiones las estará resintiendo el país en un corto plazo y lo que ello conlleva. Dice un dicho “es de sabios rectificar”, pero se ve difícil que este dicho le aplique.

Opinión de Benito Gaytán

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