Si algo se ocultó, Trump lo dirá – Ebrard insiste: “no hubo nada”

Miércoles 12 de junio de 2019.

De ser cierto, como insiste el presidente de Estados Unidos, Donald Trump que “hay una parte del acuerdo migratorio con México que aún no ha sido revelado”, más valdrá que se diera conocer por parte del gobierno de nuestro país y no esperar que desde la Casa Blanca nos enteremos qué fue lo que se ocultó, ya que, hasta ahora, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, lo niega reiteradamente.

Ayer por la tarde, el canciller convocó a una conferencia de prensa en la que se esperaba un desmentido oficial a lo que sostiene el mandatario estadounidense o diera a conocer lo que según éste se oculta, pero se concretó a defender su papel al frente de la delegación que participó en las reuniones de la semana pasada en Washington y rechazar que se haya aceptado que México sea el “tercer país seguro”, aunque de hecho ya empezó a serlo.

Ebrard  repitió que el único acuerdo al que se llegó fue el migratorio y ante los señalamientos de que el gobierno del presidente López Obrador se doblegó a las exigencias de Trump de cerrar la frontera sur para impedir el paso de más caravanas de migrantes, dijo que esa fue propuesta de nuestro país para evitar la imposición de aranceles con la que aquel amenazó y que suspendió “indefinidamente”, pero no canceló.

De esa manera, el ocupante de la Casa Blanca se reservó la eventualidad de que si en 45 días México no reduce el flujo de migrantes en su frontera sur o incumple los compromisos que contrajo el viernes pasado en Washington él volverá a considerar la aplicación de aranceles a todos los productos mexicanos que su país importe.

A pesar de que en el acuerdo al que se llegó el viernes pasado en la oficina del secretario de Estado de la Unión Americana, Mike Pompeo, el gobierno del presidente López Obrador aceptó de hecho convertirse en “tercer país seguro”, al comprometerse a recibir a los migrantes que sean deportados por el gobierno de la Unión Americana hasta que sus solicitudes de asilo le sean resueltas –lo que puede tardar semanas, meses y hasta años- brindándoles “ayuda humanitaria”, como alojamiento, atención médica, medicinas, educación y hasta “oportunidades laborales” y que es lo que exigió el gobierno estadounidense, Ebrard negó que así sea.

Como también negó que en esa negociación, que más bien fue una imposición del presidente Trump, como se vio, que México haya perdido soberanía, la que como declaró en Washington la noche del viernes, salió “intacta”.

El presidente estadounidense ha insistido en que hubo un acuerdo migratorio con México del que una parte no fue dado a conocer al concluir las reuniones y advierte reiteradamente, como lo volvió a hacer ayer, que de no hacerlo el gobierno de nuestro país, en su momento él habrá de revelarlo.

Habría que recordar que el propio Trump, en un tuit enviado el sábado por la mañana, al día siguiente de logrado el acuerdo y antes de la llamada telefónica al presidente López Obrador, a la que éste se refiriera en Tijuana, reveló que “México ha accedido a empezar inmediatamente a comprar grandes cantidades de productos agrícolas de nuestros grandes agricultores patrióticos”, lo que aquí se interpretó como que eso fue lo que se ocultó, aunque día a día, de acuerdo a lo que se ha difundido en el vecino país, es que en la negociación en Washington, se aceptó que el nuestro sea el “tercer país seguro” que el magnate que busca su reelección, es lo que exige para contener lo que califica de “invasión de migrantes”.

Si  eso es a lo que se refiere el presidente de Estados Unidos que no se incluyó en el acuerdo del viernes y que Ebrard niega rotundamente porque  afirma que lo convenido fue migratorio, no  de carácter agrícola, más valdrá que se diga e informe con amplitud, antes de que aquel lo haga a su amenazador estilo y vuelva a anunciar que si en 45 días, su gobierno no ve reducción de arribo de migrantes a su país y de drogas introducidas ilegalmente por parte de los cárteles mexicanos, impondrá aranceles a todo lo que importe de México.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

SE generalizan indignación, críticas y exigencias en  todos los habitantes y sectores en la ciudad de México por la alarmante alza de índices delictivos y la ineptitud gubernamental y policíaca de hacerles frente, originadas por  el  atroz caso del estudiante Norberto Ronquillo Hernández, secuestrado y asesinado a pesar de que su familia pagó el rescate para que lo liberaran con vida.

DIRIGENTES y legisladores de partidos policiacos, aun el de los gobiernos capitalino y  federal y de organismos  de la sociedad civil, empresariales, académicos y educativos, condenan la  inseguridad y violencia que se han registrado en meses recientes en la capital de la República y que las actuales autoridades insisten en achacar a la que heredaron de sus antecesores.

PARA colmo, mientras los padres de Norberto, estudiante de 22 años de la Universidad del Pedregal, lo buscaban afanosamente, esperanzados en encontrarlo con vida, a pesar de la sobradamente demostrada abulia policíaca, la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, asistía el sábado al mitin presidencial de Tijuana donde fue entusiastamente ovacionada.

PADRES y madres que han sufrido la pena de que sus hijos hayan sido secuestrados y asesinados, como Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace, Josefina Ricaño y Nelson Vargas y muchos más, están consternados por lo ocurrido ahora con el joven estudiante de Mercadotecnia de la Universidad del Pedregal, hijo del señor Norberto Ronquillo y de su esposa, Norelia Hernández, igual que lo están muchos  más y que comparten su dolor.

SUS restos fueron cremados y  velados la tarde-noche del lunes y ayer en una agencia funeraria del sur de la ciudad y sus cenizas serán trasladadas hoy a Chihuahua, de donde la familia Ronquillo-Hernández es originaria.

NO basta que autoridades se concreten a lamentar tantas muertes inocentes y transcurran días, semanas, meses y años en ofrecer que “estos hechos serán investigados hasta sus últimas consecuencias y los responsables detenidos”, que no pasan de ser promesas incumplidas y que cuando se llega a encarcelar a los homicidas, por una puerta entran y por la otra salen.

A Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, sigue sin convencerlo el acuerdo migratorio que comprometió a México a convertirse de hecho en “tercer país seguro” y no desaprovecha ocasión para insistir en ello, como lo hizo ayer que tuvo a lado a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

ELLA asistió al foro que sobre la reforma electoral se organizó en San Lázaro y ahí escuchó  al titular de la mesa directiva decir  que “más vale un pacto electoral que un pacto migratorio, ¿verdad Olga?”, quien soltó la carcajada, entre aplausos de otros legisladores a Muñoz Ledo.

VOLVIÓ  a señalar lo que dijo el sábado en el mitin de “celebración” del acuerdo: que no se puede cambiar aranceles por freno a migrantes, centroamericanos o mexicanos, ni cerrar las dos fronteras de nuestro país para “hacerle un favor” a Estados Unidos.

PARTÍCIPE en muchas otras reuniones y en sesiones camerales sobre reforma electoral, el diputado de Morena recordó que en todas ellas se ha encontrado “con el problema de las efes”: financiamiento, fiscalización, fraudes, fallos y después de quitar una piedra, aparece otra y otra, o casos como las facultades de Organismos Públicos Locales Electorales, los Oples.

ANTE la nueva, enésima, pugna interna entre sus hoy agazapados grupos de militantes encabezados por algunas de las que fueron sus grandes figuras, hoy en disputa por la presidencia nacional de lo que le queda del otrora poderoso partido, la dirigencia del PRI anticipó el inicio del proceso para elegir a quien reemplazará a Claudia Ruiz Massieu.

Opinión de Francisco Cárdenas Cruz.

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