Hernia discal; qué son y cómo prevenirlas

Jueves 13 de junio de 2019.- Las hernias discales son pequeñas lesiones que ocurren en la parte baja de la espalda (zona lumbar) aunque también se pueden presentar en el cuello (columna cervical), estas ocurren cuando  todo o parte de un disco de la columna es forzado a pasar a través de una parte debilitada del disco. Esto puede ejercer presión sobre los nervios cercanos o la médula espinal.

La aparición de las hernias discales puede ser prevenida con un buen programa de pérdida de peso y fortalecimiento e higiene de la columna, sobre todo en personas que trabajan  cargando cosas pesadas o hacen esfuerzos muy grandes.

Cinthya Rico Licona, especialista del Hospital General de Zona con Medicina Familiar No. 29 del IMSS en la Ciudad de México, explicó que las hernias de disco se presentan con mayor frecuencia en pacientes jóvenes de 17 a 35 años de edad.

La zona más común es la columna baja, región lumbar, y una vez que se sale el núcleo pulposo, éste genera dolor al tener contacto con los nervios y tejidos, además de comprimir las raíces nerviosas, padecimiento que comúnmente se conoce como ciática.

Mencionó que los síntomas son dolor en la columna, que se irradia a la zona del glúteo y baja hacia la pierna en la parte de atrás, llega hasta el talón e incluso los dedos del pie; al grado de no poder caminar ni moverse con facilidad.

También presentan un problema que se llama claudicación intermitente, donde el paciente camina dos a tres cuadras y después tiene dolor que lo limita a seguir caminando. Hay impedimento también para correr y dar pasos largos. La persona presenta hormigueo, sensación de calambre y disminución de la fuerza de la pierna.

La doctora Rico Licona explicó que existe una clasificación para las hernias discales: una que se llama contenida, que se puede manejar de forma conservadora bajando de peso, haciendo ejercicio para columna y fortalecimiento de la musculatura. Ésta no es quirúrgica.

En la hernia discal protruida hay un adelgazamiento del anillo, compresión de la raíz sin tener el derrame del núcleo pulposo. En caso de que sea un paciente delgado, todavía tiene posibilidad a no operarse, siempre y cuando sea disciplinado, mantenga los cuidados de su columna, evite las cargas para que el disco no se rompa.

En la hernia discal extruida, el anillo ya se rompió, el núcleo se salió y se derramó en todo el conducto de la columna. La única opción es quirúrgica, y lo que se hace es sacar el núcleo pulposo que ya está afuera del anillo.

La doctora Rico Licona indicó que en caso de que el paciente no se atienda la hernia discal puede quedar con una discapacidad funcional. La compresión de la raíz nerviosa genera dolor, pero después viene la disminución de la fuerza y la función de la pierna.

Finalmente, la especialista recomendó que con un buen programa de ejercicio, pérdida de peso, fortalecimiento y la higiene de columna, que es educar a los pacientes a cómo movilizarse durante sus actividades diarias, ayude a que el dolor ceda y no necesitan cirugía.

Reiteró no cargar pesos excesivos, el cuerpo tolera un peso máximo de 15 a 20 kilos; y de preferencia al hacerlo usar fajas, aunque las que utilizan para cargar no sirven para prevenir una hernia de disco; sí previenen una hernia abdominal o una hernia umbilical.

 

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